¿Te has preguntado alguna vez por qué en ocasiones escuchamos ecos?


El eco es un fenómeno acústico producido cuando una onda se refleja y regresa hacia su emisor. Puede referirse tanto a ondas sonoras como a electromagnéticas, siendo el primero a causa de la reflexión del sonido una vez acabada su primera exposición.


En el caso del oído humano, para que sea percibido es necesario que el eco supere la persistencia acústica, en caso contrario el cerebro interpreta el sonido emitido y el reflejado como un mismo sonido; el mínimo retardo necesario entre ambos sonidos varía desde alrededor de 100 metros para sonidos secos hasta varios segundos para sonidos complejos, como la música. Si el sonido ha sido deformado hasta hacerse irreconocible, se denomina reverberación en vez de eco.


Cuando hablamos, somos capaces de producir una onda invisible que se reflejará con el entorno y por este motivo regresará al emisor en forma de eco repetido; entre más palabras digamos, más fuerza adquirirá. Para que se produzca el eco se tienen que dar unas condiciones especiales, por ejemplo, una distancia mínima con el objeto o pared donde la onda que emitimos choca y retorna a nuestros oídos. Esta distancia mínima está medida y estudiada, siendo de 17 metros en caso de que el sonido sea musical y de 11.34 metros para sonidos secos.


Si emites un sonido contra una pared, retorna un único eco; en el caso de una montaña, regresa a nosotros en forma de varios ecos, debido a que las ondas chocan sobre las diferentes paredes de la montaña con distintos grados de inclinación; por eso nos llega en variadas emisiones y grados de intensidad. De ahí que el último eco lo recibamos con menor fuerza debido a que ha viajado durante más tiempo por la atmósfera y ha perdido calidad sonora.


Otro factor importante es el material donde la onda del eco que producimos rebota, la cual tiene que ser dura; de la misma manera que si tiras un objeto sobre una pared produce un rebote, si lanzas ese objeto sobre un material blando, como en cortinas, cojines, un colchón, etc., el rebote será mínimo porque absorbe el golpe. Lo mismo pasa con las ondas del sonido.


Por esta razón, los teatros suelen tener, tapices, alfombras y este tipo de tejidos, al igual que las paredes del cine, en tanto que las iglesias tienen gran poder de eco debido a que sus paredes están constituidas por materiales pétreos y duros como rocas, aparte de la forma abovedada de los techos, que se encuentran a más de 11.34 metros de altura.


Para que nuestro cerebro perciba el eco, tiene que oírlo como un sonido diferente. Continuamente lo recibimos, pero no es capaz de distinguir ese sonido con el anterior y lo toma por igual. Para que percibamos el eco se necesita un retardo de unos 100 metros en sonido seco, el cual viaja a una velocidad de 343 m/s sobre el nivel del mar y a 20ºC, con varios segundos para sonidos complejos. Si distancia o tiempo nos llegará el eco pero no lo percibiremos como sonido diferente.

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