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  • bambarito59

¿Por qué hay personas adictas al café o al té?


El té y el café tienen un cierto sabor característico que agrada a muchas personas, pero no es solo su sabor lo que engancha a la gente y hace que tomen esta sustancia desde la mañana a la noche; en el caso del primero, consiste en una infusión de las hojas y brotes de la planta Camellia sinensis, haciendo que su sabor sea fresco o ligeramente amargo, mientras que el segundo se obtiene a partir de las semillas tostadas y molidas de los frutos de la planta del cafeto o “Coffea”.


Ambos tienen sabores definidos que muchas personas encuentran de su agrado, pero no sólo es su sabor lo que determina la dependencia de algunas personas que lo beben desde las primeras horas de la mañana hasta muy noche. Quienes beben mucho té o café buscan ese estado de alerta o la claridad de pensamiento que experimentan después de ingerir una taza de cualquiera de ambas bebidas. Esas propiedades "que despiertan" a la persona pueden crear dependencia tanto física como psicológica.


La sustancia que estimula el sistema nervioso es la cafeína, definida como un alcaloide del grupo de las xantinas, sólido cristalino, blanco y de sabor amargo, que actúa como una droga psicoactiva, levemente disociativa y estimulante por su acción antagonista no selectiva de los receptores de adenosina. La cafeína fue descubierta en 1819 por el químico alemán Friedrich Ferdinand Runge, quien acuñó el término inicialmente como “Kaffein”.


La cafeína también se encuentra en las vainas de cacao, usadas para elaborar chocolate y en las nueces de cola, empleadas para preparar refrescos de cola. Algunos refrescos, al igual que algunos medicamentos, tienen cafeína; el té contiene pequeñas cantidades de una sustancia estimulante parecida y más potente: la teofilina.


Otras fuentes usadas con menor frecuencia incluyen las plantas de yerba mate y guaraná, las cuales a veces son utilizadas en la preparación de infusiones y bebidas energéticas.


Cuando la cafeína es absorbida por el torrente sanguíneo, puede llegar a cualquier parte del cuerpo y causar diversos efectos. Provoca que el corazón bombee más sangre, pero al constreñir los vasos sanguíneos del cerebro, disminuye consecuentemente el volumen de sangre que lo irriga. Tal vez lo compensa estimulando la corteza cerebral, la parte externa del cerebro, para mantenernos alerta.


En exceso, la cafeína puede causar irritabilidad, nerviosismo, frecuencia cardiaca irregular, dolor de cabeza, insomnio y otros efectos secundarios desagradables; sin embargo, no se ha determinado que esté relacionada con varios tipos de cáncer.


Aun así, es conveniente vigilar la ingestión de esta sustancia; tenga siempre presente que una lata de refresco puede contener tanta cafeína como una taza de té, y de media a una quinta parte de la que hay en una taza de café concentrado.


Quienes gusten del sabor del café y del té, no de la cafeína que contienen, pueden usar productos descafeinados que ofrecen el mismo sabor, pero sin los inconvenientes mencionados.




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