Parapléjicos vuelven a caminar gracias a revolucionario implante


Neurocientíficos de Suiza ha desarrollado de tal forma su tecnología para aplicarla en personas con lesiones en la médula espinal, que han logrado algo impensado: que 3 parapléjicos producto de accidentes, volvieran a caminar


La novedosa técnica de los especialistas helvéticos implica una intervención quirúrgica en la cual se implantan 16 electrodos sobre la médula espinal de los lesionados, logrando que estos 3 parapléjicos recuperaran la capacidad de movimiento en sus piernas y el tronco.


Los responsables de este maravilloso resultado son el neurocientífico Grégoire Courtine, de la Escuela Politécnica Federal de Lausana, y la neurocirujana Jocelyne Bloch, del hospital universitario de la misma ciudad helvética.


La operación consiste en implantar electrodos que emiten pulsos eléctricos sincronizados que imitan las señales que circulan a lo largo de la médula espinal, y esta vincula el cerebro con los miembros inferiores. Los electrodos están conectados a un ordenador con un sistema de inteligencia artificial que reproduce los impulsos necesarios para caminar o montar en una bicicleta especial.


Los detalles de estos avances fueron publicados en Nature Medicine, gracias a años de investigación en la cual los científicos trabajaron con ratones y con monos, hasta dar a conocer hace 3 años las innovaciones con David Mzee, un joven parapléjico que con ayuda de un andador consiguió volver a caminar


La novedad del nuevo trabajoes que por primera vez los electrodos y los cables conectados han sido fabricados específicamente para este ensayo, teniendo en cuenta las lesiones particulares de cada participante esta vez, se logró estimular lo los nervios que mueven las piernas y los músculos del abdomen y espalda baja.


Los participantes pudieron volver a estar de pie después de la operación y dieron sus primeros pasos, al principio suspendidos con un arnés. Meses más tarde, Michel Rocatti, uno de los 3 pacientes, expresó que pudo andar por la calle y salir a tomar algo a un bar caminando con un andador desde el que puede controlar la intensidad y cadencia de los impulsos eléctricos.


Según Rocatti, "un día después de empezar a practicar vi que mis piernas se movían otra vez; fue una emoción muy intensa".





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