Para Carlos Martínez Rentería: gran promotor del libro y la contracultura


Nunca me tomé una copa con él.

Tampoco un café.

Y nunca estuve en una de sus fiestas, salvo en dos o tres presentaciones de libros.


No obstante, me lo encontraba con frecuencia en la calle y cruzábamos una cuántas palabras.


Siempre amable, gentil, con su eterno sombrerito en la cabeza.


Curiosamente, tampoco jamás hablamos de literatura, sino de la vida, del tiempo en que vivíamos, de naderías para muchos.


Pero fui un buen lector de su revista, de sus artículos, de su poesía y de sus libros.


Algo nos hermanaba.

Iniciamos de muy jóvenes, el más que yo, proyectos culturales que tuvieron distintos destinos. El mío desapareció por mi falta de experiencia empresarial, el de él sigue vivo porque entregó su vida sin resabios a mantenerlo sano, aunque financieramente muchas en muchas ocasiones las cuentas del papel y la impresión las cubría con trabajo.


Afortunadamente, otros locos enfebrecidos como él lo seguían como a un iluminado en sus correrías, colaboraban sin paga de por medio y aportaban de su bolsillo para que salieran las fiestas que organizaba, donde todo era una fiesta por la vida en la cuerda floja de la existencia.


Se comprometió a cambiar el mundo desde su pequeña trinchera y hoy podemos decir que cumplió con creces su propósito; el mundo subterráneo, contestatario y gozoso en el que eligió vivir y que gracias a él pudimos atisbar.


Partió de este mundo con una gran sonrisa y, dicen, celebrando la vida en la última de sus fiestas.


Igual que muchos ya lo han recordado, desde ahora lo propongo para recibirnos post mortem el Premio de Periodismo de la próxima Feria Internacional del Libro de Guadalajara; un premio concebido por él y que sería muy bueno entregarle, como reconocimiento a su labor de promotor de la cultura y de difusión de una literatura y de expresiones artísticas: dibujo, pintura, teatro, etcétera, que de otro modo no hubieran sido conocidas por nosotros.


Muchos se van de este mundo mentando madres, tú elegiste irte cuando te dio la gana y compartiendo con tus amigos y tu familia celebración de tu vida.


¿Sabes? Algo que te dará gusto: revistas, periódicos, medios electrónicos y redes sociales dieron cuenta de tu perdida de modo abundante y con lujo de detalles. Un homenaje a la altura de las amistades y la fama que sembraste.


Espero volver a encontrarte, amigo Carlos Martínez Rentería, para echarnos esta vez sí una botella de tequila y platicar de tu Revista más reciente.


Para ti, por esa plática que siempre quedó pendiente; donde quiera que te encuentres, amigo:


La vida es así

Una mota de polvo

En la noche incierta que

No cesa de latir


Y de pronto

Al caer el alba

De golpe se interrumpe


Igual que los sueños desbocados

De cuando éramos niños

Igual que un hachazo del perfume

de la nada

Donde nada es verdad


Salvo esa rara sensación de

Estar hablando a solas con uno mismo

En medio de un mar de gente enfebrecida que corre por correr

Hacia donde nadie la espera


La muerte es así, como la vida:

Un apurado salto de garrocha

De la nada hacia la nada

Y ni el polvo de los zapatos queda



Por José Luis Morales Baltazar









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