México Bla bla... ¿En qué momento se jodió la UNAM, AMLO?. Por José Luis Morales Baltazar


“Durante el periodo neoliberal la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) se volvió individualista y defensora de proyectos de dicho sistema” (AMLO)


“Fue mucho tiempo de atraso, de saqueo; además de manipulación, fue muchísimo tiempo, afectaron a dos generaciones. En las universidades públicas, hasta la UNAM se volvió individualista, defensora de estos proyectos neoliberales, perdió su esencia de formación de cuadros, de profesionales para servirle al pueblo”. (AMLO).


El doctor RUY PÉREZ TAMAYO es uno de los verdaderos científicos de México.

Egresado de la UNAM, hace años dedica su vida a la investigación de la patología; es inmunólogo, divulgador de la ciencia y académico en la UNAM; miembro de la Academia Mexicana de la Lengua y de El Colegio Nacional. Fue Premio Nacional de Ciencias y Artes en 1974.


Hace algunos años se presentó en la Feria del libro del Palacio de Minería y habló de lo de que era la medicina actualmente, a propósito de su libro "Por qué me hice investigador" (FCE)

Palabras más, palabras menos, señaló que a los médicos de hoy no le interesa sanar enfermos, sino hacer dinero.


La medicina se ha mercantilizado, se ha prostituido.


De la UNAM y de otras instituciones salen médicos que ya no saben más que recetar lo que los representantes de grandes laboratorios transnacionales les indican a partir de costosos análisis y estudios que para lo único que sirven es para saber lo mismo que antes era cuestión de tocar, palpar, revisar pacientemente al enfermo.


Los ricos de México van a la la Clínicas Mayo cada año sólo para que les digan cuándo se van a morir a cambio de una fortuna, pero no los sanan.


El Seguro Social y el ISSSTE surgieron con una vocación de servicio social real para beneficio de los trabajadores, pero esta vocación se ha perdido; las consultas se reducen a 10 o 15 minutos y a recetar paracetamol como golosinas para todo.


La medicina ha perdido su sentido humanitario, expresó aquella ocasión. “El médico que no atiende de forma integral al paciente y sólo lo ve como un caso más de cierta enfermedad, no sólo es un mal médico, es un médico inmoral”.


Añadió: “no trata de que los médicos sean expertos en literatura clásica o griega, sino más bien que practiquen el bien, que sean benignos y caritativos, que en vez de humanistas sean humanitarios.


“Un médico culto es un mejor médico, pero no porque sea culto sino porque es un mejor ser humano; esta circunstancia no sólo le permite, sino que le obliga a un mejor trato con otros seres humanos en el tejido social en el que existe”.


La medicina: “Sirve para lograr que hombres y mujeres vivan sanos toda su vida y finalmente mueran sin sufrimiento y con dignidad lo más tarde que sea posible”.


La realidad actual es otra cosa.





Los médicos de hoy salen de sus escuelas con la idea de ganar dinero a la brevedad posible; en esencia, el doctor Pérez Tamayo quiso decir, lo mismo que ahora acaba de señalar AMLO: “la Máxima Casa de Estudios se volvió individualista”, porque de la UNAM (y otras escuelas públicas, agregaría yo) “no salen profesionales que busquen servir al pueblo”.


RUY PÉREZ TAMAYO señaló en aquella presentación en la FIL de MINERÍA que todo eso era resultado del neoliberalismo de los gobiernos pasados.


Qué coincidencias: hoy, años después, el presidente Andrés Manuel López Obrador ha dicho lo mismo: “durante el periodo neoliberal la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) se volvió individualista y defensora de proyectos de dicho sistema”.


Y amplió su crítica al resto de carreras de la UNAM: “de la máxima casa de estudios ya no salen economistas ni sociólogos ni politólogos ni abogados que busquen defender y servir al pueblo”.


“Ya no hay Derecho Constitucional, y ¿el Derecho Agrario? Es historia, ¿el Derecho Laboral? Todo es Mercantil, Civil, Penal, todo es esto (hizo una señal de dinero). Entonces, sí fue un proceso de decadencia”, comentó.


Afortunadamente, dijo el mandatario: “Se tiene esta oportunidad de sentar las bases de la transformación y si es posible consumar la Cuarta Transformación, pero es un proceso. Tiene uno que remar contra la corriente”


El doctor RUY PÉREZ TAMAYO y AMLO son justos y precisos en su diagnóstico.

Yo tengo alumnos aspirantes a estudiar la carrera de medicina y especializarse en Cirugía Plástica con objeto de al terminar dedicarse a “operar señoras gordas” (así lo expresan) o irse a radicar a Culiacán para operar a buchonas y ganar buena plata.


Otros ya egresaron de la carrera, se dedican exactamente a eso y van para millonarios a los 30 años. Y ni quién de ellos se acuerde del juramento hipocrático.


También he sido víctima innumerables veces de doctores cuya vocación, como me dijo uno, no es curar a sus pacientes, sino mantenerlos vivos y enfermos con calmantes para sus dolores, y exprimirles todo el dinero posible. Su lema es, dicho por médico de Médica Sur, egresado de la UNAM: “Al paciente no hay que curarlo ni matarlo, sino mantenerlo vivo para sacarle todo lo que se pueda”.


¿Qué se necesita hacer para revertir esta situación? Sacar el bisturí y llevar a cabo una cirugía de extirpación completa en la UNAM.


Echar a patadas a la calle a las mafias que se han apoderado de nuestra Máxima Casa de Estudios y otras universidades públicas, empezando por sus cabezas, rectores que desde estudiantes han vivido del presupuesto de la Universidad y que lo único que han hecho o hacen es trabajar para su provecho y el de sus compinches.


Hay que patearles su gordo trasero y echarlos fuera de CU de inmediato.


Pero no será fácil. No son uno. Son miles, más que una mafia: una gigantesca Medusa que se ha adueñado de cada rincón y cada puesto de la UNAM. Sin embargo, alguien tiene que empezar y arrancarle la cabeza. AMLO ya lanzó la primera piedra.


Nos toca a nosotros, el pueblo ausente de los poderes fácticos, lanzar las siguientes.


Y liberarnos para siempre en todos los terrenos de las vacas sagradas y corruptas que tanto daño le hacen al país.


Al tiempo. Dios me preste vida para verlo, como me la dio para ver el triunfo de AMLO, al que no debemos dejar solo.


Tal vez también sea tiempo de repensar la autonomía.

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