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  • Laura Meléndez

La peor tragedia del automovilismo deportivo ocurrió hace… 69 años


Este martes 11 de junio se cumplen 59 años del “accidente de le Mans”, la peor tragedia registrada en la historia del automovilismo, suscitada en las “24 horas de le Mans”, una de las carreras más famosas del mundo.

 

Las “24 Horas de Le Mans” nacieron en 1923 y son hasta ahora un importante y peligroso evento de resistencia en el que pilotos y marcas de diferentes partes del mundo prueban sus habilidades físicas y la fiabilidad de sus máquinas. Una carrera clásica a nivel mundial

 

Tras el paréntesis obligado de la 2da Guerra Mundial, la carrera se reanudó en 1949 y en los años siguientes la victoria se repartió entre grandes marcas: Ferrari conquistó las ediciones de 1949 y 1954, Jaguar venció en 1951 y 1953, Talbot-Lago fue el ganador en 1950 y Mercedes se alzó con el triunfo en 1952. La rivalidad entre marcas y fabricantes partía de la repercusión en las ventas que suponía vencer en tan prestigioso evento.

 

La edición de 1955 inició el 11 de junio a las 6:30 de la tarde. Tan sólo dos horas después, el Mercedes 300 SLR del argentino Juan Manuel Fangio y el inglés Stirling Moss sostenía una lucha feroz con el dúo británico de Mike Hawthorn e Ivor Bueb, a bordo de un Jaguar. Cuando los equipos se preparaban para el primer relevo de la carrera, Hawthorn redujo bruscamente la velocidad para entrar a pits, pero Lance Macklin con su Austin Healey venía lanzado y no adivinó la maniobra del inglés, por lo que debió abrir su trayectoria hacia la izquierda sin ver que los Mercedes de Fangio y el francés Pierre Levegh, iban a toda velocidad, por lo que tuvo que abrirse aún más a la izquierda.

 

El esfuerzo de Levegh, cuyo verdadero nombre era Pierre Bouillon, para advertir del peligro que era inminente fue casi inútil, debido a que levantó una mano en señal de advertencia hacia su coequipero.

 

A 240 km/h, la máquina del galo golpeó con su parte frontal derecha la parte posterior izquierda del Austin-Healey de Macklin, y por la diferencia de velocidad, el Austin sirvió de rampa de lanzamiento para el Mercedes, el cual mientras explotaba en el aire impactó contra el terreno que separaba la pista de los espectadores. Por la violencia del golpe, Levegh salió despedido falleciendo en el acto, en tanto que el motor y restos del auto volaron hacia la tribuna, cayendo sobre el público.

 

Inicialmente se pensó que Fangio, el mejor piloto de la época, era uno de los accidentados, pero se salvó de milagro gracias al gesto que Levegh hizo momentos antes; el director de carrera no suspendió la prueba para evitar que el público obstaculizara la evacuación de los heridos, y cerca de las 2 de la madrugada, el jefe de Mercedes, Alfred Neubauer, ordenó el retiro del equipo en señal de duelo, por lo que Hawthorn y su Jaguar ganaron la carrera a un alto costo.

 

En total 82 espectadores murieron y más de 70 resultaron heridos. Macklin resultó ileso del desastre y el cuerpo de Lavegh quedó tendido en la pista. Dos días después del accidente, se prohibieron temporalmente las competencias en Francia, Alemania, España y Suiza. El accidente también contribuyó a que las medidas de seguridad en autos y autódromos fueran más estrictas, ya que en esa época el uso de cinturones era escaso y no contaban con uniformes antifuego. Asimismo, se hizo obligatorio el uso de cascos que cubrieran toda la cabeza de los corredores.

 

Mercedes abandonó las carreras de autos a fines de 1955 por el accidente, y regresó hasta 1987 aportando motores a equipos de Fórmula Uno y autos turismo, hasta regresar en 2010 a la “Máxima Categoría” como escudería oficial.

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