La inversión extranjera en el mundo se recuperó en 2021, pero podría caer en 2022: destaca México


La Conferencia de la ONU sobre Comercio y Desarrollo reporta este jueves que la inversión extranjera directa se recuperó el año pasado para alcanzar los niveles previos a la pandemia, llegando a 1,6 billones de dólares a nivel global, pero que la tendencia no se mantendrá en 2022, ya que se proyecta una reducción de esos flujos o en el mejor escenario previsible, estancamiento en el nivel actual.


En su informe sobre inversiones en el mundo, la dependencia de Naciones Unidas señala que para hacer frente a un entorno de incertidumbre y aversión al riesgo, los países en desarrollo deben obtener una ayuda significativa de la comunidad internacional.


Estados Unidos, China, Hong Kong, Singapur, Canadá, Brasil, India, Sudáfrica, Rusia y México fueron las economías que recibieron más flujos de inversión extranjera.


Rebeca Grynspan, secretaria general de la Conferencia, subrayó la necesidad de que se invierta en capacidad productiva, en la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible) y en la mitigación y adaptación al cambio climático.


También hizo hincapié en la falta de inversión en sectores relevantes para los Objetivos, sobre todo en alimentación, agricultura, salud y educación, donde los flujos siguen a la baja.


“Las tendencias actuales de inversión en estas áreas no son positivas”, alertó Grysnpan y agregó que es importante actuar ahora. “Aunque los países enfrentan problemas inmediatos muy alarmantes derivados de la crisis del costo de vida, es importante que podamos invertir a largo plazo”.


De acuerdo con los datos, la inversión extranjera directa aumentó 64% en 2021 respecto al año anterior gracias a una serie de fusiones y adquisiciones y al crecimiento rápido del financiamiento de proyectos internacionales.


Las cifras desagregadas muestran que la recuperación benefició en alguna medida a todas las regiones, aunque cerca del 75% de los flujos de inversión se concentraron en las economías desarrolladas, donde aumentaron un 134%, con las empresas multinacionales registrando ganancias récord.


En tanto, los flujos hacia las economías en desarrollo subieron un 30% a 837 mil millones de dólares, el nivel más alto jamás registrado, en gran parte debido a la fortaleza en Asia, una recuperación parcial en América Latina y el Caribe y un repunte en África. La participación de los países en desarrollo en los flujos mundiales se mantuvo un poco por encima del 50%.


De acuerdo con la dependencia de la ONU, la guerra en Ucrania ha cambiado radicalmente el clima de inversión al impulsar la inflación de los alimentos y combustibles y restringir el financiamiento. Además, la pandemia sigue impactando las economías, las tasas de interés continúan al alza y se teme una recesión, lo que genera un sentimiento negativo en los mercados financieros.


Los países asiáticos en desarrollo, que típicamente reciben un 40% de la inversión extranjera directa, recibieron un máximo histórico de 619.000 millones de dólares. La inversión extranjera directa en China creció un 21% y en el sureste asiático un 44%, pero en el sur de Asia cayó un 26% a medida que los flujos hacia la India se redujeron a 45 mil millones de dólares.


En América Latina y el Caribe los flujos aumentaron un 56%, con un crecimiento del 74% en Sudamérica, sostenido por una mayor demanda de materias primas y minerales que se usan en tecnologías limpias y que pueden ayudar a la transición hacia una economía baja en carbón.

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