Frenan aplicación de eutanasia a paciente no terminal en Colombia


El deseo de la colombiana Martha Sepúlveda de poner fin a su vida de manera asistida a sus 51 años de edad, se vino abajo este 10 de octubre pese a que el procedimiento.


Horas antes de que se llevara cabo, se canceló por indicaciones del Instituto Colombiano del Dolor. Sepúlveda debía morir a las 7 de la mañana de este domingo como era su deseo pero se mantiene con vida y su decisión de tener una muerte digna no se respetó.


En un comunicado, el Instituto señaló que el Comité Científico Interdisciplinario para el Derecho a Morir con Dignidad decidió "de manera unánime cancelar el procedimiento" por considerar que "no se cumple con el criterio de terminalidad como se había considerado en el primer comité" que evaluó a la mujer.


Lucas Correa, abogado de la Martha, señaló al Comité como el responsable de vulnerar el derecho de su Sepúlveda a morir dignamente, calificando la orden de frenar la eutanasia de "ilegítima, ilegal y arbitraria", obligando a su cliente a "vivir una vida que ella no está dispuesta a seguir viviendo".


La eutanasia es legal en Colombia desde 1997, y la práctica solo era permitida a pacientes que padecían enfermedades terminales, con estados de salud irreversibles.


La Corte Constitucional de Colombia amplió este año la eutanasia a pacientes no terminales, para aquellos que padecen "intenso sufrimiento físico o psíquico, proveniente de lesión corporal o enfermedad grave e incurable", y con el consentimiento libre e informado de la persona.


Sepúlveda solicitó la eutanasia y recibió la autorización, siendo respaldada por su hijo único, y ante la oposición de la Iglesia católica.