Estudio muestra que albahaca puede prevenir Alzheimer


Un equipo de científicos de la Universidad del Sur de Florida concluyó que el consumo de albahaca puede ralentizar el deterioro cognitivo y proteger el cerebro de la enfermedad de Alzheimer, tras detectar un compuesto natural en las hojas de esta planta.


Según los investigadores, su efecto está relacionado con los mecanismos de percepción en el microbioma intestinal, se trata del compuesto natural llamado fenchol, y fue encontrado en las hojas de la albahaca.


Los investigadores observaron en el estudio la interacción entre el cerebro y el intestino a nivel molecular, para determinar cómo afecta a la salud del cerebro y al deterioro cognitivo. Descubrieron que el receptor de ácidos grasos libres 2 se activa con los ácidos grasos de cadena corta del intestino. Son los que desempeñan papel clave en el mantenimiento de la salud del cerebro, puesto que con la enfermedad de Alzheimer su suministro se agota.


Experimentos en humanos y ratones han demostrado que el mejor estimulador del receptor es el fenchol, que da a la albahaca su aroma específico, logrando una reducción significativa del riesgo de formación de placas amiloides en el cerebro y de muerte neuronal cuando se estimula este receptor.


El Alzheimer es el trastorno degenerativo del cerebro acompañado de un deterioro progresivo de la memoria y la actividad mental, el tipo más común de demencia. Los primeros síntomas incluyen pequeños problemas de memoria. Cuando la enfermedad avanza, la persona tiene más problemas de memoria, se reduce la capacidad para recordar nueva información, puede tener mala coordinación de los movimientos e incluso deja de reconocer a amigos y familiares.


En las fases finales, ya no es capaz de cuidar de sí mismo.


Científicos australianos descubrieron que la proteína amiloide producida por el hígado puede causar neurodegeneración y el desarrollo de alzhéimer. Por ello, los investigadores creen que los cambios dietéticos pueden reducir la producción de esta proteína. A su vez, expertos del Instituto Feinstein de Investigación Médica de Nueva York han demostrado que el consumo excesivo de alcohol provoca la aparición temprana o la evolución grave de esta enfermedad.


Otros estudios señalan que frituras y la comida rápida son peligrosos para el cerebro por su alto contenido en grasas trans. Los alimentos y especias picantes también pueden tener efectos adversos en la memoria e incluso reducir las capacidades cognitivas, al igual que los conservantes, la sal y los ácidos grasos saturados, presentes sobre todo en los embutidos, productos cárnicos y queso.