Después de obtener medalla en un combate de boxeo de cuartos de final en los Juegos Olímpicos de París, Cindy Ngamba, de 25 años se convirtió en la primera boxeadora en clasificarse para el Equipo Olímpico de Refugiados, y ahora buscará el oro o la plata.
Ngamba venció a la francesa Davina Michel en la categoría de 75 kilos, y declaró que quería decir
a los refugiados de todo el mundo, incluidos los que no son atletas, “que sigan trabajando, que sigan creyendo en sí mismos, que pueden conseguir lo que se propongan”.
Ella huyó de Camerún de niña y llegó al Reino Unido, donde no hablaba inglés y sufría acoso escolar. Ahora práctica el deporte de las trompadas y tiene garantizada al menos una medalla de bronce en el podio olímpico, pero combatirá ahora el jueves contra Atheyna Bylon, de Panamá y la ganadora pasará a la final por el oro o la plata.
La madre de Ngamba, su tía y algunos de sus hermanos viven en París, lo que ha hecho que su sueño olímpico sea aún más especial, y dijo que “significa mucho para mí ser la primera atleta refugiada que gana una medalla”.
“Espero poder cambiar el color de la medalla en mi próximo combate, y de hecho, la cambiaré”, agregó Ngamba, quien, sea cual sea el resultado y el color de la medalla, pasa a la historia olímpica por lo conseguido y envía un poderoso mensaje de esperanza a desplazados en todo el mundo.
Filippo Grandi, Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), felicitó a Ngamba después de la pelea del domingo pasado “por alcanzar las semifinales de boxeo en París 2024 y tener asegurada una medalla, la primera de la historia para el Equipo Olímpico de Refugiados”…“¡Nos haces sentir a todos muy, muy orgullosos!”, expresó Grandi.
Ngamba es una de los 37 atletas que compiten en París como parte del mayor equipo de refugiados de la historia creado por el Comité Olímpico Internacional para dar a los deportistas desplazados la oportunidad de competir al más alto nivel. Fue una de las abanderadas en la ceremonia de apertura, junto con Yahya Al-Ghotany, taekwondoín que vive en el campo de refugiados jordano de Azraq.
La deportista relató que luego de llegar al Reino Unido de niña, se enfrentó al acoso y la soledad en la escuela hasta que descubrió el boxeo por casualidad en su club juvenil local en la ciudad de Bolton, cerca de Manchester. Al principio no había otras chicas con las que entrenar y tenía que hacerlo con chicos, pero pronto empezó a viajar para participar en combates y ganó el primero de sus tres campeonatos nacionales en 2019.
Se entrenó para los Juegos de París 2024, apoyada por la Fundación Refugio Olímpico a través de su programa de becas para atletas refugiados, financiado por el COI.
Jojo Ferris, que dirige la Fundación Refugio Olímpico, sostuvo que la victoria de Ngamba es una declaración poderosa. “Nos recuerda lo que los refugiados pueden y lo que logran conseguir, cómo prosperan si se les da la oportunidad y la contribución positiva que hacen a las comunidades de todo el mundo”, apuntó Ferris, quien comentó que “este es un gran momento para Cindy, para el Equipo Olímpico de Refugiados del COI y para 120 millones de personas de todo el mundo que se han visto obligadas a huir de sus hogares”.
El primer equipo de refugiados de la historia participó en los Juegos Olímpicos de Río en 2016, seguido de un equipo de 29 personas que compitió en Tokio en 2020. (Naciones Unidas)
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