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  • Laura Meléndez

El creador de los dirigibles más famosos de la historia nació hace 186 años

Ferdinand Adolf August Heinrich Graf Von Zeppelin nació en Constanza, el 8 de julio de 1838, y se le conoció como Ferdinand Von Zeppelin, inventor alemán y fundador de la compañía de dirigibles Zeppelin.

 

Ferdinand fue un general de Caballería que sirvió en los ejércitos de Wurtemberg y el Imperio alemán. Su primera aparición y contacto con la navegación aerostática fue en el campamento de globos aerostáticos del profesor Thaddeus Lowe, durante la campaña peninsular de la Guerra de Secesión americana entre 1861 y 1865.

 

Ahí realizó varias ascensiones en globo de observación para el ejército del Norte. Los globos se colocaban fuera de los límites civiles y Lowe no era capaz de captar la curiosidad de von Zeppelin, por lo que lo mandó a otro campo de globos en donde el aeronauta alemán John Steiner sería de más ayuda para el joven Ferdinand, quien volvió a América años después de la guerra para encontrarse y aprender más del Lowe, hasta tener todo el conocimiento sobre globos aerostáticos.

 

Desde 1880, Zeppelin se preocupó de la idea de crear globos dirigibles y fue en 1899 cuando comenzó la construcción de su primer dirigible rígido, que utilizó en 3 ascensiones sobre el lago de Constanza. 

 

Terminó su primer dirigible en 1900, de estructura rígida, y que sirvió de prototipo para muchos modelos posteriores. Estaba formado por una hilera de 17 cámaras de gas recubiertas de tela encauchada, y el conjunto iba encerrado en una estructura cilíndrica cubierta por una tela de algodón de superficie uniforme. Tenía 128 metros de largo, 12 de diámetro, y admitía un volumen de hidrógeno de 11,3 millones de litros. Se controlaba con timones a proa y popa y tenía dos motores de combustión interna Daimler, cada uno de los cuales impulsaba dos propulsores. Los pasajeros, la tripulación y el motor iban en dos góndolas de aluminio suspendidas delante y detrás.

 

En la primera prueba, el 2 de julio de 1900, el dirigible transportó a cinco personas, alcanzó una altura de 396 metros y recorrió una distancia de 6 kilómetros en 17 minutos. En 1906, realizó un viaje de 24 horas por tierras suizas, lo que empezó a despertar el entusiasmo tanto del público como del gobierno alemán.  Los vuelos tenían cada vez más éxito y provocaban la euforia del público, lo cual permitía al conde seguir con el desarrollo de su vehículo. De hecho, la segunda versión de su dirigible fue financiada por donaciones y por una lotería.

 

El apoyo financiero real no llegó, irónicamente, hasta que el Zeppelin LZ4 se estrelló en 1908 en Echterdingen.  La caída captó el interés del público en el desarrollo de los dirigibles, y una campaña de recolección de fondos logró reunir más de 6 millones de marcos alemanes para desarrollar el Luftschiffbau Zeppelin y una Fundación Zeppelin. Ese año, la administración militar compró el LZ3 y lo puso en uso bajo el nuevo nombre de Z1.  A partir de 1909 los dirigibles también se utilizaron en aviación civil con la creación de una compañía de transporte aéreo de pasajeros mediante dirigibles, y para 1914 la Asociación Alemana de Aviación tenía un record de  transportar a casi 35 mil personas en más de 1500 vuelos sin un solo incidente.

 

Durante la primera Guerra Mundial (1914-18) fueron empleados más de cien dirigibles por el ejército y la marina alemanas en tareas de reconocimiento y para bombardear territorio enemigo. Sin embargo, su lentitud, tamaño y fragilidad les hacía muy vulnerables a la artillería antiaérea una vez que ésta hizo su aparición, por lo que dejaron de usarse como bombarderos después del fracaso de un ataque sobre Londres en 1917.

 

El conde Zeppelin murió en 1917, antes del final de la Primera Guerra Mundial y no vio ni el cierre provisional del proyecto Zeppelin al final de la guerra ni el resurgimiento del mismo bajo su sucesor, Hugo Eckener. Tampoco llegó a ver cumplido su sueño de organizar vuelos trasatlánticos, que se hizo realidad entre 1928 y 1937.

 

Finalmente, el accidente del Dirigible Hindenburg 20 años más tarde, el 6 de mayo de 1937, en la Estación Aeronaval de Lakehurst, acabó con la historia de los dirigibles como medio de transporte.

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