Dieta y ejercicio no siempre funcionan, según expertos


Científicos estadounidenses del Instituto de Biología de Sistemas encontraron una aparente descubierto correlación entre la capacidad de una persona para perder peso y las características genéticas de su microbioma intestinal.


El estudio publicado fue presentado en la revista Systems, y se basa en observaciones de 105 personas que participaron en un programa de bienestar, tras el cual cerca de la mitad de los participantes mostró un adelgazamiento, mientras que otra parte respondió a los cambios en su estilo de vida.


Asimismo, los datos revelaron que la pérdida de peso en las personas observadas no dependía de su índice de masa corporal, sino que el microbioma de las personas que bajaron de peso mostraba mayores tasas de crecimiento de bacterias, debido a genes que desviaron los nutrientes hacia el crecimiento de células de bacterias.


Por su parte, el microbioma en personas resistentes al adelgazamiento tenía tasas de crecimiento más bajas y era propenso a desintegrar la fibra y el almidón en azúcares absorbibles.


Para los científicos, el microbioma intestinal desempeña el papel de "filtro importante entre la comida que consumimos y nuestro torrente sanguíneo", por lo que la pérdida de peso puede resultar especialmente difícil cuando las bacterias intestinales muestran altas tasas de su propio crecimiento.


Uno de los autores del estudio, Sean Gibbons, dice que "este estudio puede llevar a diagnósticos para identificar a los individuos que responderán bien a cambios moderados hacia un estilo de vida saludable, y aquellos que podrán requerir medidas más drásticas para obtener pérdida de peso".


Agrega que la identificación de los microbios y procesos metabólicos que facilitan la pérdida de peso ayudará a crear tratamientos de prebióticos y probióticos para mitigar la resistencia del microbioma al adelgazamiento.