Cuadri tiene razón: “La diputada trans” es un “Señor”. Por José Luis Morales


Gabriel Cuadri, diputado del PAN, tiene razón al referirse a Salma Luévano, diputado de Morena, como “Señor” y no como “Señora”, ya que genéticamente dicha persona es hombre, no obstante que se haya sometido a una “reasignación de sexo” y se asuma orgullosamente como “mujer trans”.


Salma Luévano llamó “sinvergüenza asesino” a Cuadri y armó un pancho en la Cámara de Diputados por referirse a “ella” como “señor”, hecho al que se sumaron una serie de críticas contra el diputado del PAN por “transfóbico y homofóbico”.


Todo inició cuando Quadri de la Torre presentó una reserva a fin de prohibir que padres o tutores tomen decisiones con las intervenciones y procedimientos médicos relacionados con las juventudes trans, como parte del debate de la Ley General de Salud.


En eso Cuadri también tiene razón: padres o tutores de un menor de edad no deben poder decidir sobre intervenciones médicas a jóvenes trans (a los que aún les falta madurez y conciencia) sobre operaciones físicas que al paso de los años los propios jóvenes podrían considerar como violatorias de su cuerpo o abusivas.


En cuanto a lo de “señor”, biológicamente, genéricamente y fisiológicamente sólo existen dos sexos: masculino y femenino.


Hay quienes defienden las llamadas operaciones de “reasignación de sexo”, bajo el argumento de que todas las personas nacen con una identidad de género que puede ser masculina o femenina.


La identidad de género, dicen, es el sentimiento de pertenecer a uno de los géneros que la sociedad tiene establecidos hoy en día: mujer u hombre, pero si esta identidad no coincide con el sexo natural de una persona médicamente se le puede hacer una “reasignación de sexo”, es decir, convertir su pene en vagina o su vagina en pene.


Según el polémico escritor y politólogo argentino Agustín Laje, un hombre que se físicamente se ha cambiado de sexo por más que haga, diga, quiera o prefiera que lo nombren no es más que un hombre “disfrazado de mujer.


La ciencia médica de hoy hace posible toda clase de operaciones reconstructivas, entre ellas injertarse un pene o una vagina, y tener sensaciones sexuales semejantes a los de un hombre o una mujer, pero funcionalmente, y por encima de una modificación de este tipo, existirá siempre una diferencia con hombres y mujeres de origen natural: los transexuales no pueden concebir hijos.


Estos, sin embargo, están en su derecho de hacer con su cuerpo lo que se les pegue la gana, pero hablando estrictamente en términos genéticos y funcionales jamás podrán ser hombres o mujeres auténticos.


En cuando a expresar que Cuadri es transfóbico y homofóbico por el simple hecho de no estar de acuerdo con los transexuales, también resulta un exceso de parte de éstos porque tanto derecho tienen ellos de asumirse como lo que quieran como Cuadri y quienes compartan sus ideas de aceptar o no la ideología de los transexuales, porque la reasignación de sexo por una supuesta tergiversación de la identidad de género de una persona no modifica la esencia de ser hombre o mujer.


“Mujeres trans” u “hombres trans”, con todo respeto, no implica ser mujeres u hombres reales por él sólo efecto de una operación.


José Luis Morales

@nuevoslibros




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