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  • bambarito59

Alzheimer, enfermedad neurodegenerativa más común en el mundo


El Alzheimer afecta la memoria, el pensamiento y el comportamiento de las personas que la padecen. Es la principal causa de demencia en adultos mayores de 65 años, y aunque son numerosos los progresos en la investigación de este trastorno cerebral, aún no existe tratamiento ni cura efectivos.


Es la enfermedad neurodegenerativa más común en el mundo, responsable de 60 a 80% de los casos de demencia en general en la población.


El incremento en la esperanza de vida y el proceso de envejecimiento que vive la población mundial son los principales factores de riesgo para desarrollar ese tipo de trastorno, afirma la investigadora de la Facultad de Estudios Superiores Iztacala, de la UNAM, Ana Seubert Ravelo.


Se calcula que a nivel global más de 60 millones de personas mayores de 65 años viven con alzhéimer, de ellas 8.1% son mujeres y 5.1% hombres.


En México, con cifras de la Secretaría de Salud, se estima que más de un millón 300 mil personas lo padecen, cifra que representa de 60 a 70% de los diagnósticos de demencia en dicha población.


Seubert menciona que si bien entre 60 y 80% de los casos de demencia son ocasionados principalmente por el Alzheimer, entre 5 y 10% de los de demencia son también por patología vascular (pequeños infartos cerebrales); mientras que en una cantidad relevante existe una mezcla de ambas patologías.


En ocasión del Día Mundial del Alzhéimer el 21 de septiembre, la investigadora precisa que la demencia senil no existe, pues la edad por sí misma no es la causa de ello; “debe haber una enfermedad que la desencadene: una de ellas y la principal es el alzhéimer, seguido por el deterioro cognitivo vascular”.


La especialista puntualiza que el alzhéimer no es algo normal del envejecimiento, sino resultado de cambios en el cerebro que inician años antes de que aparezcan los síntomas y que originan pérdida de neuronas y sus conexiones.


Es necesario analizar cada caso para identificar qué lo ocasiona y dar el mejor tratamiento posible.


Sin embargo, también puede manifestarse antes de los 65 años, considerada de inicio temprano, una forma de demencia poco común cuyos síntomas suelen manifestarse entre los 35 y 50 años,porcentaje menor de estos casos catalogado de tipo familiar o genético y con memos esperanza de vida.


Usualmente los de inicio temprano tienen componente genético significativo: el historial familiar, padres, hermanos, tíos o abuelos afectados por un gen que se transmite.


En sus fases iniciales, se caracteriza por déficits cognitivos y dificultades para crear nuevos recuerdos, “se va volviendo cada vez más generalizado; usualmente vemos que la persona afectada empieza a volverse repetitiva, es decir, repite las mismas conversaciones y preguntas, no recuerda hechos recientes como qué desayunó o qué ocurrió el día de ayer; mientras que conserva muy bien los recuerdos de hace años, por ejemplo de su juventud o de su infancia”.


Inicialmente la memoria a largo plazo se conserva, mientras que la de corto plazo es la que se afecta; empiezan a dañarse también funciones ejecutivas, esas capacidades de adaptarnos a situaciones novedosas o de alta demanda, comenzamos a ver que la persona pierde la capacidad para tomar decisiones ante situaciones complejas y a disminuir su habilidad de planeación.


Otro dato temprano del padecimiento incluye cambios en el estado de ánimo.


Conforme la enfermedad avanza, detalla la especialista universitaria, se observan daños en otros dominios cognitivos como la capacidad de decir dónde están los objetos en el espacio, se incrementan dificultades en la coordinación motora voluntaria, en el lenguaje, la afectación a la memoria se vuelve más prominente.


Apunta que existen factores de riesgo para padecerla. Los principales son edad y presencia de ciertos genes de riesgo, pero hay otros factores modificables, como sedentarismo, obesidad, consumo de comida chatarra, depresión y aislamiento social, tabaquismo, así como traumatismos craneoencefálicos.


Sin embargo, refiere que si bien el envejecimiento es factor de riesgo, se puede envejecer de manera saludable y aunque esta enfermedad y otras demencias relacionadas no son inevitables en este proceso, es posible retrasarlas y otorgarle a los afectados calidad de vida a través de la actividad física y, desde edades tempranas, favorecer la salud vascular.


Además, mantener una dieta balanceada como la mediterránea, por ejemplo, así como mantener peso saludable y actividad social.


De acuerdo con Seubert Ravelo, es necesario mejorar la educación y el conocimiento de la población sobre este tipo de enfermedades mentales.

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