Acepta Merck que otros fabricantes produzcan su píldora anticovid


La farmacéutica estadounidense Merck y el Fondo de Patentes de Medicamentos llegaron a un acuerdo de licencia voluntaria para aumentar la producción del antiviral oral molnupiravir, ha desarrollado la compañía y que puede reducir hasta en 50% el riesgo de hospitalización y muerte por coronavirus, según resultados de los ensayos clínicos que revisa la Agencia Europea del Medicamento.


En un comunicado, Merck y el Fondo señalaron en un comunicado conjunto que el acuerdo permitirá “crear acceso amplio para el uso de molnupiravir en 105 países de ingresos bajos y medianos después de que el medicamento obtenga las aprobaciones regulatorias correspondientes".


Merck se comprometió en el acuerdo a no obtener regalías por ventas de molnupiravir, en tanto se mantenga la Emergencia de Salud Pública de Preocupación Internacional por Covid-19 por la organización Mundial de la Salud.


Charles Gore, titular ejecutivo del Fondo, señala que el acuerdo es "la primera licencia voluntaria de MPP para una herramienta médica contra la covid-19”. Agrega en el comunicado que “esperamos que sea un gran estímulo para otros".


De acuerdo con lo firmado, el Fondo de Patentes podrá otorgar licencias adicionales no exclusivas a fabricantes de acuerdo con las licencias otorgadas por Merck, para diversificar la fabricación para suministrar molnupiravir a países cubiertos por la licencia MPP, una vez el antiviral sea aprobado por la OMS y reguladoras locales.


Otras empresas de genéricos podrán solicitar la licencia al Fondo para fabricar el fármaco, siempre y cuando tengan capacidad y autorización para producir molnupiravir, y estén basadas en alguno de los 105 países de la lista acordada.

Sin embargo, entidades como Médicos sin Fronteras expresaron en un mensaje su "decepción con las limitaciones de esta licencia” al excluir a “cerca de la mitad de la población mundial e importantes países de ingresos medio-altos con una robusta capacidad de fabricación como Brasil o China".


Dice MSF que aunque consideran el acuerdo como un "bienvenido paso adelante", tiene una cláusula que "podría considerarse ilegal en algunas jurisdicciones por sus efectos anticompetitivos", condición "tremendamente atroz" dado que el desarrollo del molnupiravir realizado en la Universidad de Emory fue financiado en gran parte por el gobierno de Estados Unidos.


Agrega que "sin embargo, los derechos del medicamento fueron para las compañías farmacéuticas Merck y Ridgeback Biotherapeutics. Este es otro terrible ejemplo de investigación y desarrollo financiados con fondos públicos para covid-19 que está monopolizado de forma privada".


Por otro lado, la Alianza Internacional de Vacunas avala la iniciativa y destaca que "a diferencia de la distribución grotescamente desigual de las vacunas covid-19, los países más pobres no tendrán que esperar a la cola", pero califica de "vergonzoso" que en mitad de una pandemia, Merck siga bloqueando el acceso al fármaco y sus beneficios a personas de ingresos medios.





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